A partir del Programa de la filosofía venidera propuesto por Benjamin, en el que enfatiza la necesidad de desarrollar la metafísica y la teología que posibilitan la fundamentación trascendental kantiana, en este texto se exploran algunos de los modos de representación que en la obra de Benjamin nos permiten concebir el horizonte de experiencia que dicha filosofía abriría ante nosotros.
El efectivo acceso al conocimiento y comprensión de los diversos mundos culturales e históricos supone la constante apertura de un horizonte de co-humanidad y de su necesario correlato, el mundo uno y único, que es el mismo para todos. Esta apertura no puede darse, sino desde el presente, e hincará sus raíces en la constante tensión abierta entre lo actual y lo posible, o con otras palabras, en el abanico de posibilidades preseñaladas en cada caso por el entorno particular en que se vive.
En este trabajo se exponen las principales tesis metafísicas y semánticas que Wittgenstein desarrolla en el Tractatus Logico-Philosophicus; algunos problemas interpretativos clásicos se abordan y resuelven. En la última sección, se considera el impacto que las tesis expuestas tienen sobre el propósito último del Tractatus, así como la concepción de la filosofía que de ellas se desgrana.
La poesía épica griega es el fundamento, o el principio, de nuestra literatura occidental (no sólo en los cánones épicos, sino también en los dramáticos; que Homero supiera de poesía lírica es lo más natural). Este texto sólo bosqueja una introducción de la épica en la literatura griega y, tras recordar algo de lo que tradicionalmente se cuenta de Homero, reseña lo que se dice de él en los últimos tiempos.
Antes que la industriosidad, Antonio Deltoro (Ciudad de México, 1947) ha privilegiado la laboriosidad. Si hay acción ésta apenas logra distinguirse del reposo: la poesía como una prolongada sedimentación de lo real. La textura resinosa o ambarina de la obra de Deltoro permite a los seres, objetos y sensaciones apresados en ella— o, mejor dicho, repantigados— desafiar la liquidez de nuestra época. A la luz meridiana, pero estroboscópica, de sus poemas, todo cuanto acontece es fruto de una sosegada contemplación. Podríamos imaginar a Deltoro recostado a la sombra del mundo, aguardando el instante en que las imágenes se depositan silenciosa y blandamente en su regazo.
Cercanos en su tono celebratorio y en su ligereza formal a las Odas elementales de Pablo Neruda, los siguientes inéditos constituyen estudios domésticos de campo. Las cosas, en tanto objetos de estudio y de canto, se revelan como el vaso "transparente,/ cóncavo y limpio,/ hospitalario y cilíndrico" de que habla nuestro autor: sus entralas son su superficie. el resultado está, literalmente, a la vista. Ni hipóstesis de trabajo ni tesis científicas, sino una gozosa pero aguda demora en la inducción: poner sobre la mesa de vidrio del poema el principio particular de lo observado.
El tema de la memoria es infinito. En este texto el autor se ocupa de la memoria, facultad del alma que recuerda, en el platonismo tardoantino, espec{ificamente en Plotino ("Sobre los problemas del alma"). El tema no es sencillo, pero este acercamiento permite ordenar las concepciones antiguas de la memoria, as{i como situarlas en su contexto temporal en la tradición de la Antigüedad.
Este texto destaca la influencia y participación de la liga iroquesa -conjunto de grupos amerindios- en la unificación de las colonias inglesas de América y en la creación del sistema federalista de Estados Unidos. Mediante la labor de algunos intelectuales como Franklin y Morgan, la influencia iroquesa se puede constatar en Marx y Engels y en el siglo XX con los movimientos de reivindicación cultural.
El concepto de paisaje ha cambiado, se ha hecho más amplio gracias a la tecnología; transita de lo natural a lo artificial. Y más allá de la pantalla surge la arquitectura cyborg: dispositivos digitales como plataforma creatuva; una nueva experiencia, el no-lugar, pero también nuevos riesgos.