El investigador de la historia, Reynaldo Sordo, brinda un texto por demás actual: liberalismo, representatividad, derecho al voto y elecciones en la primera mitad del siglo XIX. En sus palabras: "esta época encierra un gran valor, pues fueron los primeros intentos por construir un Estado de Derecho y por reconocer las libertades de los mexicanos".
La idea de una necesidad natural que rige todos los fenómenos y que se explica por la causalidad es un factor esencial desde el cual el filósofo problematiza su concepción de libertad: consciente e inconsciente, inmanencia y trascendencia, conocimiento racional e intuitivo. Ana Isabel Illanes aporta una lúcida reflexión sobre el tema.
Con sencillez no desprovista de elegancia, el exalumno de Ciencia Política narra cuál ha sido su experiencia al leer al poeta alemán: ¿cómo integrarlo hoy a nuestra vida en la ciudad? Después de una minuciosa disección de la generación de 1790, evoca la figura del poeta como nadador, quien se aventura por la infinitud del mundo: arte y naturaleza como conciencia del hombre.
La poesía intenta siempre un doble camino: por un lado, es la manera más personal en que se manifiesta la escritura; por otro, su aspiración es hablar a todos, a un todos que terminará escribiéndose con mayúsculas. Por eso, la modernidad ha confiado en ella, ya nos lo dijeron Hölderlin y Mallarmé, para preservar las palabras de la tribu. He aquí dos muestras de esa intención bifronte: la de Isabel Zapata, para volver concreto lo que es un fantasma, en donde el texto deja a la persona para ir en busca del hecho, de la experiencia hecha de palabras, conservada en su belleza concreta, no objetiva –lo que sería banal- sino palpable; y la de Mauricio López Noriega, que intenta volver ese especio exterior que nos separa -lo que hay entre tú y yo, entre experiencia y cosa, entre escritura y literalidad, entre amada y amante- y condiciona el deseo es su más llano sentido, el deseo del ser para el otro.
La poesía intenta siempre un doble camino: por un lado, es la manera más personal en que se manifiesta la escritura; por otro, su aspiración es hablar a todos, a un todos que terminará escribiéndose con mayúsculas. Por eso, la modernidad ha confiado en ella, ya nos lo dijeron Hölderlin y Mallarmé, para preservar las palabras de la tribu. He aquí dos muestras de esa intención bifronte: la de Isabel Zapata, para volver concreto lo que es un fantasma, en donde el texto deja a la persona para ir en busca del hecho, de la experiencia hecha de palabras, conservada en su belleza concreta, no objetiva –lo que sería banal- sino palpable; y la de Mauricio López Noriega, que intenta volver ese especio exterior que nos separa -lo que hay entre tú y yo, entre experiencia y cosa, entre escritura y literalidad, entre amada y amante- y condiciona el deseo es su más llano sentido, el deseo del ser para el otro.