David Huerta es un poeta excesivo, pero sus excesos casi nunca son un defecto. Desde libros con aspiraciones totalizadoras, como Incurable, hasta sus más recientes poemas, recorridos por un aliento clásico de mesura que desconcierta, su lírica ha pasado por diferentes momentos sin dejar nunca de ser reconocible en su personalidad. Se trata no sólo de uno de los poetas más importantes de su generación sino que, sin su presencia, sería difícil entender la literatura mexicana actual. Esta “Falsa página de Don Diego” es una buena muestra de ello.
El tono del poema determina muchas veces su sentido, pues se trata de una acción en el tiempo, tanto el mítico como el cotidiano. Así, Alma Luz Beltrán y Puga puede crear una extática en la danza que es respiración del mundo o subrayar la soledad de forma irónica con la ‘compañía’ del ratón electrónico. Todo lo contrario, Gema Santamaría, cuyo tiempo está hecho de objetos más que de acciones, busca un yo sin raíces fundado en sus propios actos. Pero entre ambas orillas del tiempo las dos escritoras trazan un dialogo lírico de singular fecundidad.
El tono del poema determina muchas veces su sentido, pues se trata de una acción en el tiempo, tanto el mítico como el cotidiano. Así, Alma Luz Beltrán y Puga puede crear una extática en la danza que es respiración del mundo o subrayar la soledad de forma irónica con la ‘compañía’ del ratón electrónico. Todo lo contrario, Gema Santamaría, cuyo tiempo está hecho de objetos más que de acciones, busca un yo sin raíces fundado en sus propios actos. Pero entre ambas orillas del tiempo las dos escritoras trazan un dialogo lírico de singular fecundidad.